
– La vida. La vida es... como una pizza.
– ¿Por qué?
Aspiro el olor del cielo azul y el verde de los árboles, alzo la mirada hacia el bello y cruel Universo. Doy otra calada a mi flamante cigarrillo robado y escucho por un momento el sonido del silencio.
– Porque, si es buena, no tiene piña ni anchoas – concluyo sublimemente.
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