
Summers me recibe con cara de haber chupado un limón después de pasar una noche en vela tras darle calabazas un tío por haberse vuelto gay. Tiene un mal día. Ajá, ya sé.
– Así que la tercera semana del mes, ¿eh? – pregunto, mirando el calendario. Caramba, ¿ya estamos a noviembre? Cuán triste – Tomo nota.
Ella frunce el ceño.
– ¿A qué te refieres?
– Ya sabes; te has puesto mala, te ha visitado doña Inés, son esos días del mes, te has convertido en la mujer de rojo…
Summers enarca una ceja.
– Jack, ¿me estás preguntando si me ha bajado la menstruación?
– Lo estoy afirmando. He estado casado, sé cómo os ponéis. Y, ¿desde cuándo me tuteas?
– Tú me tuteas desde el primer día.
– Yo estoy loco. Vaya, ¿te has unido a mi causa? Me alegra, rubita.
Summers sacude la cabeza.